martes, 20 de septiembre de 2011

Un día como cualquiera


A fuerza de andar mis propios caminos, un día me encontré a mi mismo.

Mi sueño es llegar a la vejez (o seguir) todo arrugado y luciendo mis canas, pero con un corazón "bien planchado" que me permita sonreírle a la vida y a todas las personas que me rodean.

Mi reto es morir lleno de ilusiones dejando con nostalgia la vida misma.

Me rehúso a dejar morir la ilusión y la esperanza, pues son el camino mismo de la felicidad, sacrificaré bienes y posesiones, pero nunca mis ideales.

El ideal es la tierra prometida a alcanzar al final del camino de cada quien.


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